Someone else's shoes

A pesar de todo sobreviví


El frío se sentó a mi lado, mientras con gracia me sonreía…
el frío me tomo en sus brazos y yo me encogía, sola, en el lugar donde en un momento nadie me
encontraría, yací sola, pequeña y fría, en el rincón de la alcoba mía…. y morí.

Morí porque descubrí que nada aún sucedía, los planes, como yo y el frío congelados
a la deriva permanecían, buscando cauces que ya no existían… y reviví… para encontrarme con cartas que jamás escribí, y enmudecí, al descubrir palabras que hace tanto no decía… morí, de tristeza y llanto mi corazón, hipócrita novela dramatizada sufría.

Así inició otro año, otros planes, con personas que desconocía, funciones que jamás había elegido me elegían, vivencias que me perseguían mientras yo, pequeña y fría, me escurría en los pensamientos de una historia que no existía…

Y así fue como descubrí el alma mía, sentada junto a mi, en mi alcoba cálida y fría, un mundo de inmensidad ante mis ojos se abrían, mientras la mas pequeña de las cosas me humedecían el rostro que ya nadie veía… porque sola y escondida permanecía…

de quien? no lo sabía.

así fue como lo encontré, divagando en un mundo que como el mio no existía…
su mente, sus planes rotos, su falsa alegría…
se unió a mi, mas no me hizo compañía, porque escondido, frío y solo, en su soledad estaba todavía…
así fue como lo encontré, todo y nada, mucho y poco, nada tenía…
solo mi refugio que frío y caliente, entre cuatro paredes me acogían, cuando corriendo tras sueños rotos, a mi refugio volvía…

y así morí, para revivir, muchas veces morí, para encontrarme otra vez, y repetirme en mi desván que entre matorrales crujía, la vida es bella, hay que vivirla, en realidad y fantasía.

Amé una vez, lloré muchas veces, y olvide muchas otras…
bailé una vez, bajo la lluvia que como rocío empapaba mi cuerpo, mis manos frías, mi rostro abstraído, mis pasos amplios, y la mirada mía…

y así fue como me encontré, dispuesta y fuerte el recuerdo me repetía… en llanos lejanos, en praderas baldías, en hermosos paisajes que se impregnaban en el alma mía, y de soledad, algún día entendería, que nadie moría…
me conocí, y viví los mejores tiempos cuando, pensándome feliz, sonreía… extrañando lo que nunca poseí, creyendo lo que jamás conocí, en mis cuatro paredes sobreviví, y conociéndome, un día de esos, sonreí…

y desde entonces, viví.

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