Someone else's shoes

Ser feliz, y a la mierda!


Estaba allí, sentada en el lecho del final de mis días… estaba allí, sola, reconociendo apenas algunas caras en mis recuerdos… cuando me preguntaron lo que me gustaría hacer o planear si me quedara la mitad de mi vida….

Si me quedara la mitad de mi vida… ya no tendría ganas de hacer planes a largo plazo, la vida pasa casi de improviso, cuando de repente, como a mí, te encuentra la enfermedad, la desdicha o la muerte.

Se me quitaron las ganas de pretender que puedo planificar todos los años de mi vida, amar a futuro, anhelando que llegue el día que… el mes que prometimos… el monto exacto de dinero para hacer este u otros planes.

Se me quitaron las ganas de esperar siempre algo para vivir al máximo, aunque sea con poco!

Yo haría cualquier locura… no trataría de buscar la aprobación de los demás para soportar mis planes, mi filosofía de vida, mi proceder.

Creo que de hecho, los mandaría a la mierda!

Me haría más caso a mi misma… al final me reiría más alto de los errores…. recogería mis cosas y me lanzaría a la próxima aventura.

“La sensatez me acompaña” – diría – y tratando de ser razonable, de vez en cuando, perdería más a menudo la razón!

Yo querría sentirme más a gusto actuando infantil de vez en cuando, queriendo como adolescente, viviendo como si no fuera a morir nunca, riendo como si no tuviera otra oportunidad para sacarme del mismo estómago toda la algarabía… Yo creo que me gustaría hacer más cursilerías… vivir al máximo y llevar al otro al máximo!

Eso de haberme pasado toda la vida siendo perfecta para mis seres queridos, tan complaciente, tan condescendiente, haciendo todo cuanto se esperaba de mi… creo que ha sido una catástrofe para mi propio espíritu… que se queda sólo, conmigo… y que conmigo, sus faltas y todo lo que nos impedimos, se va a la tumba.

Probablemente hoy, yo aquí en mi lecho de muerte, tendría la dicha de escuchar por ahí, desde otras dimensiones “vivió tan intensamente, tan presente, tal como quiso, que no sé si me entristece su partida, o simplemente su ausencia en mi vida”… y con ello, por tan simple obituario que parezca, me iría tranquila!

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